Internet nos permite configurar ese "Yo Digital" que dista del "Yo Real"
Como sabéis me gusta mucho escribir sobre el “Yo Digital” y el sentimiento de impostura. Ya lo hice en el pasado en mi finado enriquecastro.net. Aquí os dejo las referencias:
Y muy relacionado mis pequeños ensayos sobre el padre del constructivísmo social Paul Watzlawick donde establece las bases de la comunicación social positiva.
En el día de hoy me vais a permitir entrar en la “psique”. ¿Qué significa ser impostor en Internet y por qué se produce el fenómeno del anonimato?
Cuando alguien tiene dudas sobre la propia identidad, aunque esta sea de forma virtual, no deja de ser una forma de depresión. Aunque el impostor no suele aparentemente deprimirse en su actitud es su forma de comunicarse y no abandona. Es un hábito y una costumbre. No obstante los aspectos exteriores ( condición social, personal, estatus económico, profesional, etc) no ayudan a modificar dicho hábito y costumbre, es una forma de expresión, que bajo el manto del “alterego” o “avatar” le permiten mostrar un sujeto o individuo que le gustaría ser pero que no es.
La escuela humanista de la psicología anima a ser impostor, por que entiende que ser impostor posibilita a ser más crítico, ya que entiende que el “impostor deprimido es el paradigma contemporáneo del sujeto virtual”.
Mientras que la escuela conductísta de la psicología entiende que mediante el anonimato en Internet y el sentimiento de impostura, en vez de solucionar problemas reales, nos ponemos en posición y lugares irreales, dado que la atracción al anonimato y la seguridad de sentirnos anónimos, no nos transmite ningún sentimiento de angustia.
Por lo tanto el debate existente es el del Buen Impostor vs. El Simulador Posmoderno.
En la próxima entrada os hablaré sobre las diferentes formas de Identidades virtuales.
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